miércoles, 29 de noviembre de 2017

Rey de Amarillo




El Rey de Amarillo


"En el rincón opuesto había un alto estrado de piedra al que se subía por cinco peldaños; y allí, sentada en su trono de oro, se hallaba una pesada figura envuelta en ropajes de seda amarilla con dibujos en rojo, con el rostro cubierto por una máscara de seda del mismo color. Ante esta figura, el hombre de los ojos oblicuos hizo ciertos signos con las manos; y el que acechaba en las tinieblas respondió alzando entre sus patas vestidas de seda una flauta de marfil y sacando de ella ciertos sonidos repugnantes, bajo su flotante máscara amarilla."
(...)
"Entonces, inadvertidamente, la figura de seda descubrió un poco una de sus zarpas grisáceas, y Carter se dio cuenta de quién era el abominable sacerdote. Y en aquel supremo trance, el terror le empujó a hacer algo que su razón jamás se habría atrevido a intentar; porque en su trastornada conciencia sólo había sitio para un único deseo: el de huir de aquella cosa achaparrada encaramada en aquel trono de oro."
En busca de la ciudad del sol poniente, H. P. Lovecraft


"Los cantos que cantarán las Híadas
Donde flamean los andrajos del Rey,
Deben morir inaudibles en la
Penumbrosa Carcosa."
El signo amarillo, Robert W. Chambers


"Esto es lo que me perturba, porque no puedo olvidarme de Carcosa donde estrellas negras lucen en los cielos; donde las sombras de los pensamientos de los hombres se alargan en la tarde, cuando los soles gemelos se hunden en el lago de Hali; y mi memoria cargará para siempre con el recuerdo de la Máscara Pálida. Ruego a Dios que maldiga al escritor, como el escritor maldijo al mundo con esta su hermosa, estupenda creación, terrible en su simplicidad, irresistible en su verdad: un mundo que ahora tiembla ante el Rey de Amarillo."
(...)
"-La ambición de César y Napoleón empalidece ante la que no le es posible descansar en tanto no se haya apoderado de las mentes de los hombres y controlado sus pensamientos aún no concebidos -dijo el señor Wilde.
-Está usted hablando del Rey de Amarillo -dije roncamente con un estremecimiento.
-Es un rey al que han servido emperadores."
El reparador de reputaciones, Robert W. Chambers


"Entonces me hundí en las profundidades y oí al Rey de Amarillo que me susurraba al oído:
-¡Es terrible caer en las garras del Dios viviente!"
En la corte del dragón, Robert W. Chambers






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